La cocina típica de Alcázar responde a la tradicional del sur castellano-manchego, principalmente inspirada en el Quijote. Los ingredientes principales son la calidad de las materias primas y el respeto a las recetas transmitidas a lo largo del tiempo. Los platos más típicos y populares son la Bizcochada y la Ensalada de limón, aunque cuenta con otras suculencias como los duelos y quebrantos, el asado y la caldereta de cordero, el pisto manchego, las gachas y las migas.
Alcázar aparece ligada a otro producto que, junto al vino, define la gastronomía manchega: el queso, mundialmente conocido por su sabor, aroma y calidad.

Ensalada de Limón: limón, cebolla, comino, sal, un poco de ajo, agua y aceite de oliva.
Considerado por el manchego como el guiso de los grandes eventos, forma parte de un menú de degustación que, un único fin de semana ofrecen los restaurantes de Alcázar.
GUISO DE LAS BODAS DE CAMACHO relatado por CERVANTES en el QUIJOTE
La boda de Camacho y Quiteria, se fraguo en el mes de Octubre, y se consolido a finales de Noviembre, para alejarla de los santos. Esta célebre boda, relatada por Cervantes en su ilustre obra se llevo a cabo en una Quintería de los campos de Alcázar de San Juan. Sus criados, agasajaron a los invitados a lo largo de la semana con diversas viandas de corral, orza, horno y bodega.
Cuando el festín hubo acabado, dioles Camacho a la servidumbre permiso, para preparar su comida, cogiendo lo que quisiesen de sus corrales y celebrar así también ellos, con un guiso, la boda de Camacho.
Con tal atino, se dispusieron a tirar del cuello y desplumar a todas las gallinas que aún quedaban, remojaron el pan, que con perejil y ajos rojos, bien picados, mezclaron con las sobras del pernil y amasaron con los huevos que no faltaron. Frieron las manoseadas pellas o albondiguillas, que luego, después de hervir las gallinas, con almendra machacada y sal, ¨hacen un caldo que se puede cortar¨ juntaron todo en la olla en el ultimo hervor, espesándose aún más la salsa con las albóndigas, aunque si bien, éstas, llegaron diezmadas a la olla, por el trasiego del vino y de los mozalbetes en los fogones.