La muestra permanecerá en el Museo de la AlfarerÃa de La Mancha hasta el 30 de Diciembre de este año.
El barro, la forma de trabajarlo y las creaciones a lo largo del tiempo es la materia de la que trata el Museo de la AlfarerÃa de La Mancha FORMMA de Alcázar de San Juan. Además de la colección temporal, hasta finales de 2010 el centro acoge la exposición ‘Botijos Populares’ que muestra la evolución de este objeto, convertido hoy casi exclusivamente en un artÃculo de coleccionista, con uso decorativo.
‘Vasija de barro poroso que se usa para refrescar el agua, de vientre abultado, con asa en la parte superior, a uno de los lados boca proporcionada para echar el agua, y al opuesto un pitón para beber’. Esta es la definición de la RAE de la palabra botijo, aunque la exposición que acoge durante estos dÃas el Museo de la AlfarerÃa de La Mancha FORMMA da cuenta de todas las particularidades y variantes que, a lo largo de un siglo, se han aplicado a este recipiente tan común y castizo.
La exposición recoge medio centenar de estas vasijas, procedentes de la colección de la alcazareña Julia Morales y algunas otras piezas de aficionados locales que, habiendo sido creadas en diferentes momentos cobran un nuevo valor al presentarse en conjunto. Modelos tradicionales, otros más innovadores, antropomorfos (con forma de gallo o de toro), sencillos o con decoración…que hablan también de la tradición cerámica en los diferentes puntos de la PenÃnsula Ibérica y de las modas y los valores estéticos de cada momento.
‘Botijos populares’ acerca también al visitante a la historia reciente de nuestro paÃs y la relación con el agua, las formas de trabajo y maneras de vivir de las economÃas campesinas, predominantes en España hasta épocas muy recientes. Curiosidades y anécdotas de unos objetos que tienen su origen en la época medieval y que han llegado hasta nuestros dÃas convertidos en piezas de interés artÃstico y que permanecerá en el FORMMA hasta el próximo 30 de Diciembre.
El Museo FORMMA
Barreros, cantareros, cantarilleras, tinajeros, alcauceros, cacharreros y tejeros de La Mancha modelaron durante siglos el barro hasta conseguir la forma óptima para satisfacer cada necesidad. En las tareas de la casa y del campo, en la vida cotidiana, se empleaba todo tipo de utensilios de barro, por lo que la cerámica es el elemento que mejor permite conocer los viejos modos de vida manchegos.
El Museo de la AlfarerÃa de La Mancha FORMMA, de Alcázar de San Juan, ubicado en el edificio conocido como ‘Granero de las monjas’, recoge una excelente muestra de todo ello, aunando el pasado y la tradición manchega con la modernidad, reflejada en el diseño interior, grafismo y recursos gráficos del mismo.
Los objetos que alberga este museo provienen de la colección cedida por el historiador local Jesús MarÃa Lizcano Tejero, formada por un total de 400 piezas de las que están expuestas ciento cincuenta. Cántaros, orzas, lebrillos, botijos, platos, tinajas y otros tipos de instrumentos, entre ellos antiguos juguetes como silbatos, muñecos o canicas, son los productos de los antiguos barreros de La Mancha que Lizcano ha ido recopilando a lo largo del tiempo.
Ahora se presentan en un recorrido libre para el visitante, a través de cuatro áreas temáticas: Manos creadoras (proceso productivo y principales tareas relacionadas con la producción de piezas cerámicas), Creadores de formas (el oficio de barrero. Repaso a la tradición cerámica de La Mancha), De todo en barro (tipologÃas en cerámica y presentación de las principales formas y de su utilidad) y En casa y en el campo (usos cotidianos y relación de la cerámica con la vida cotidiana).


