En la que participaban dos grupos de países lejanos, uno de Nairibi, en Kenia y otros de Indonesia, mientras la asociación coros y danzas asumió la representación de España.
La última parte del Festival de Folklore era la sección internacional, en la que la representación española la asumió la propia asociación de Coros y Danzas, organizadora del acontecimiento. Fue por otra parte, una noche llena de exotismo.
La sección Internacional del Festival de Folklore se realizaba en la Plaza de toros, dónde las agrupaciones extranjeras invitadas se repartieron por el ruedo para dar la bienvenida al público. Tanto el grupo de Kenia como el de Indonesia habían preparado dos tenderetes de recuerdos y artesanía. Desde luego lo más llamativo de estos minutos previos eran los atuendos de los bailarines y músicos orientales y sus instrumentos musicales hechos de bambú.
El programa lo abrió la asociación de Coros y Danzas de Alcázar de San Juan, organizadora del Festival Internacional, que en esta sección se encargó de la representación de España. Su primer baile es uno de los más antiguos de la Región, La Cucaracha. La agrupación alcazareña interpretó también una danza de Extremadura para terminar con El Vito, canción típica andaluza.
La participación extranjera la inició el grupo de Kenia, con varias danzas tribales acompañadas por la percusión propia del continente africano que siempre se caracteriza por el ritmo. El grupo procede de la capital de su país, Nairobi, y su objetivo es divulgar la cultura y el folklore de las 42 tribus que forman parte de Kenia.
Menos habituales por estas tierras son grupos como el que venía de Indonesia, con un nombre impronunciable. El grupo tiene 26 años de historia y su principal característica propia es el uso de un instrumento musical típico, el ang-lú, en sus diferentes variedades, siempre fabricado con bambú.
Las secciones del festival suelen acabar con alguna danza o música común de todos los grupos participantes. Como en este caso los artistas eran tan diferentes se eligió un sencilla coreografía basada den el Homno a la Alegría, de Beethoven, que puso el punto final a la 46 edición del Festival Internacional de Folklore.


